Vamos allá. Espero que esto sea fácil. Uy, por poco se me olvida enchufar el cargador. Solo faltaba que el portátil se me quedase sin batería con la solicitud a medio rellenar. Así.

El Gobierno de la Nación le da la bienvenida a su Servicio de Atención Online mediante el cual podrá presentar todo tipo de expedientes, solicitudes, formularios, desideratas, archivos, demandas, quejas o reclamaciones. (Si no entiende alguna de estas palabras, lo cual sería extraño en función del incomparable nivel educativo alcanzado por nuestra población, pinche aquí). Introduzca en el buscador el nombre de trámite a realizar. El Gobierno de la Nación se enorgullece de poder prestarle este servicio.

Vale, pues «solicitud de exámenes de oposición». Ufff. Qué cantidad de opciones. Habrá que acotar la búsqueda un poco. A ver si es; «solicitud de exámenes de oposición a conserje». Madre mía. Conserje de biblioteca, de delegación, de juzgado, de ministerio, conserje de subdelegación… Y yo que pensaba que un conserje era un conserje, así sin más. Pues se ve que no. Me da curiosidad saber la diferencia que habrá entre ser conserje de delegación y serlo de subdelegación. Pero bueno, a lo que vamos. «Solicitud de exámenes de oposición a conserje de Universidad Pública», este es.

El Gobierno de la Nación le felicita y anima. Presentarse a un examen de oposición siempre es un reto e implica una vocación de servicio público. A la hora de cumplimentar el formulario le recomendamos 1) Tener una buena conexión a la red. 2) Tener a mano toda la documentación necesaria, sobre todo; documento de identidad, certificado de empadronamiento, libro de familia, certificado de antecedentes penales y una fotografía reciente en la que se vea todo el rostro sin tapar los ojos, la boca ni las orejas. Si tiene alguna duda pinche en el rótulo AYUDA al comienzo de la página. El Gobierno de la Nación se enorgullece de poder prestarle este servicio.

Jo. Qué cantidad de papeles. Bueno, creo que lo tengo todo. A ver, el certificado de antecedentes, el padrón… Mira, yo paso de mirar ahora uno por uno. Si falta algo le doy a Guardar y sigo en otro momento. No creo que ocurra nada.

Ea. ¡Empezamos! Lo típico; nombre y apellidos ¡Cuidado! A veces te lo ponen al revés; apellidos y nombre, y no veas la rabia que da cuando te das cuenta de que lo has escrito al contrario. Domicilio; calle, piso, letra. Anda que no piden cositas ¡Luego como para que no me lleguen las cartas! Ya mismo pedirán una foto del buzón del portal. Ahora el número del documento, despacio, cifra por cifra, sin equivocarse, que si te equivocas el programa detecta que tu nombre no coincide con el numerito.

Y ahora, el permiso para comprobar la información en Hacienda. Pues tendré que poner la cruz ¡Qué remedio! Esto es realmente irónico. Uno rellena una solicitud para optar a un puesto de trabajo y ganar un dinero, y te piden permiso para ver la información que ya tienen sobre tu dinero. Y nada, no queda otra. Pues podían hacer lo mismo con los antecedentes penales y nos ahorrábamos otro trámite. Ellos con poner lo de que «se enorgullecen en prestar el servicio», tan contentos.

Supongo que ahora viene ya lo de adjuntar la foto. ¡Pero qué lento carga esta página! Será eso, que no se pagan impuestos como para darle un buen mantenimiento. Mira, mientras voy a buscar la foto. Debe estar en la carpeta imágenes. Aquí hay varias subcarpetas; comuniones, fin de curso 20, fin de curso 21, fotos cumpleaños. ¡No, por favor! Verano en Almuñecar, verano en Mijas… ¡No puede ser! Yo hubiese jurado que tenía una foto mía aquí. ¡Qué raro! Vamos a intentarlo otra vez, despacito y… ¿Una notificación?

El Servicio de Atención Online se cerrará por falta de actividad en la página. El Gobierno de la Nación se enorgullece de poder prestarle este servicio.

Y una cuenta atrás como si fuese una bomba de relojería. Pues mira, le doy a guardar y busco tranquilo la dichosa foto. Venga ya está. ¡Eh! ¿Qué broma es esta?

Error. No se ha podido guardar su documento. Le recomendamos beber agua.

¿Qué beba agua? ¿Me están recomendando que beba agua? Un cubo les echaba yo para que espabilaran. Jo, no se ha guardado nada. Pues yo no quiero irme de vacío. Meto los datos otra vez, guardo rápido y ya buscaré la foto.

Apellidos… Me apetecería una cerveza… Domicilio… ¿Y dónde estará la maldita foto? Vamos, si no está en la carpeta imágenes…. La cruz de Hacienda… A unas malas me hago una en un momento y así no hay que buscar más. Ya está. Guardar.

Error. No se ha podido guardar el documento. Le recomendamos respirar hondo.

No, no, no, no. Esto no. Ahora sí que no puede ser. Lo he hecho rápido. He escrito y justo después le he dado a Guardar. ¡Ni siquiera ha salido el rótulo de que la página se iba a cerrar! Bufff. Otro rato de trabajo en balde. Y mira que apañaditos; le recomendamos respirar hondo. En un tubo de escape os ponía yo a respirar.

Mira la página web, con ese fondo blanco, si te acercas se perciben un poco los píxeles. Ahí está, callada. Rodeada del marco de la pantalla, oscuro, siniestro, impasible. La página y el marco no sienten, no padecen. Te miran como si se rieran de tí, o lo que es peor, como si ese silencio fuese una sonrisa, una sonrisa burlona que se divierte de tu frustración e impotencia.

Pero no. Este que está aquí no se rinde. ¡He dicho que meto los datos, y los meto! Déjame que, ahora sí, me haga con una birrita. Aquí está, fría al tacto. El chasquido de la lata al abrirse también sugiere frescor. El que buscamos al acercarla a los labios.

Paginita; prepárate.

Domicilio…vamos, no hay tiempo que perder… documento número…eso es, vamos. Ya, Guardar.

Error. No se ha podido guardar el documento. Le recomendamos alguna satisfacción de tipo sexual.

Pero ¿Cómo? Pandilla de depravados. ¿Me están diciendo que, que me haga…? Hijos de…

-¡A vuestra madre le voy a dar la satisfacción!

Oh. Calla. Gritando barbaridades a esta hora con la ventana abierta. A ver. No parece que nadie se haya dado cuenta. Alguna luz hay encendida en el patio. Bueno, no pasa nada. Venga, un traguito.

Me he dejado caer en el sofá. ¿Va a ganarme? ¿Una estúpida web gubernamental va a poder conmigo? Ya siento un nudo en la garganta. Ridículo. Tonto.

Pero no. Esta manada de sinvergüenzas no me va a derribar. Y por cierto, ¿Con quién me peleo? ¿A quién le llamo sinvergüenza? ¿Al «orgulloso» gobierno? ¿Al ministro del ramo? ¿A quién diseñó la página? ¿A los encargados de su mantenimiento? Ahí no hay nadie. Nadie que me escuche. Solo la web, la pantalla, el portátil.

Ya está. Apuro la cerveza y lo intento una vez más. ¡Vamos!

Apellidos…vamos, vamos…calle, piso, letra… vamos, vamos, vamos…¡La cruz de Hacienda! Ya, Guardar.

Error. No se ha podido guardar su documento. Le recomendamos un relajante muscular.

Por favor, no llore. El Gobierno de la Nación se enorgullece de poder prestarle este servicio.