CAPITULO 24: CONDICIÓN. (1 dia después del aniversario…)

Un nuevo amanecer recorre cada rincón de Loxus, acompañando a los ciudadano que desmontan todo relacionado a la celebración. Las aves alzan vuelo entre los edificios y puestos que inician sus ventas, manteniendo viva aquella alegría del día anterior.

Lo mismo sucede en el taller, dónde Mark es el afortunado de quitar las decoraciones. Haría uso de sus muecas que indican el nivel de aburrimiento por la tarea dada, sino fuera por centrarse en buscar la manera de convencer a Rikan sin morir en el intento.

Piensa, Mark. Piensa… ¡No sé me ocurre nada!

La escalera sufre la frustración de no conseguir la manera.

—Si la rompes la pagas.

El instinto felino se apodera de él, soltando la escalera de lo inesperado.

—¡Peligro!

La acera no fue el mejor lugar donde desearía alguien caer.

—…

Ya no tiene ningún sentido reaccionar a un sobrino como Mark.

—Vamos, levanta.

Mark tiene la vergüenza marcada, tomando entre risas leves su mano y regresando a estar de pie.

—Te dije que no me asustes, tía…

El dedo indice de Rikan se presiona contra su cabeza.

—No habrían sustos si no pensarás en tonterías.

Su dedo es apartado con las ganas de ignorar el tema.

—Ya que acabaste, vamos a tomar desayuno.

—eh… ¿Lo has echo?

Sus palabras llegan como ofensa.

—¡Claro que si! Siempre pasas hambre por tu enemistad con la cocina.

—…

No hay nada que refutar, la verdad siempre se demuestra con un silencio prolongado.

—Solo entra.

La escalera los acompaña, abandonada en la esquina de “herramientas y materiales sin usar”. Dan una paseo por el taller hasta la verdadera casa, donde tras otra puerta los espera un comedor que espera la llegada de platos sobre él.

—Toma asiento.

Mark acata la orden, ansioso por descubrir los olores que revelarán el desayuno. No tarda mucho en llegar el mover de utensilios de cocina y el aceite chapotear sobre el metal.

¿Aceite? Seran tortillas, panqueques, o…

Todo lo pensado es opacado al sonido del cascarón crujir.

¡Huevo frito!

Bingo. Un desayuno simple para todos, emocionante para Mark. La silla baila al ritmo de la desbordantes ansias por la llegada del desayuno.

—¡Desayuno¡ ¡Desayuno!

En unos minutos el crepitar de las hornillas desaparece, aumentando la expectativa que llega con olores responsables de generar el babear de cualquiera. El camino triunfal del plato finaliza frente a Mark, tomando los cubiertos.

—¡A comer!

La caída del tenedor vibra en la mesa, el plato fue apartado con rapidez.

—Espera. Este es mío.

La sonrisa es degradada a la tristeza, rápidamente volviendo a sonreír por ver su plato de frente.

—¿Ahora sí…?

—si.

Hizo brillar los labios al pasar la lengua, atravesando la fritura y llevarla a ser devorada por sus dientes.

—¡Esto está…

El desagrado aparece de inmediato acompañado del escupir de los trozos deformados y quemados.

—¿Eh…?

—Asi sabe la decepción.

El levantar de su mirada perturbada no concluye al caer junto a la silla. Rikan salto la mesa hacia él, sujetando su cuello y un tenedor afilado en su dirección. Las pupilas redondas se deforman hasta volverse las de un gato feroz.

—Pense por un segundo…por segundo que no me defraudarias.

—Tia…no quería…

—Enseñar es el proceso más complicado de la crianza, Mark.

La baja presión en el cuello de Mark no duro mucho hasta soltarse, que no significa el freno del interrogatorio. La misma silla es objeto para retenerlo con las sogas más gruesas del taller.

Nadie gustaría ser retenido de esta manera, generando el forcejeo de soltarse con desesperación.

—¡Tia, no haga esto!

Sus quejas no entran en los oídos de Rikan mientras trae una silla frente a Mark.

—Dime toda su conversación.

Alimenta la tensión al desconocer este lado de su tía.

—Tia…

No hay ninguna pizca de ese cariño silencioso, reinando ahora una lentitud que mata con cada segundo que el reloj marca al sonar de las agujas.

Tener esa presión lo obliga a responder desde el subconsciente aterrado.

—Tuvimos un encuentro en el aniversario… Luego, me llevo a un lugar desconocido…

Agachas la mirada con tal de no observarla. Rikan no parpadea, guardando letra por letra las palabras que salen de su boca. ¿Que estará pasando por su mente?

La descripción de los hechos continúa, nada logra romper su postura, o eso pensaban al mencionar lo importante.

—Y…me dijo que tenía…un sueño de…

Rikan completa la oración.

—Escapar de sus responsabilidades.

—No…no fue eso…

—¿Caiste en ese falso sueño?

—falso… ¡No es falso, es verdad!

2 versiones muy distintas cada uno han vivido, verdades y mentiras sobre su meta final. El puño enrojeció, no hace falta describir su expresión, que activo su instinto negativo. Se planto contra él, infunde temor de verlo desde arriba.

Mark observa casi sudando, hay muchas personas que le dan esa sensación.

—Mark, ¿Te pidió una reunión, no?

No quería una palabra, mantener silencio ya era su respuesta.

—La aceptaré, ya estoy harta de ser afectada por esa estupidez.

No lo puede creer. ¿Así de fácil obtuvo lo imposible?, esa mirada tan horrible era la declaración de una verdad irrefutable.

—Gra…Gracias, tia.

Sentir esa ola de paz calma sus nervios y vuelve a ser ese alegre Mark.

—Con la condición que este presente en todo momento.

Eso es raro viniendo de ella que lo aleja de estos temas. Pero si esto da paso a la reunión, no dudará en dar su presencia con honor.

Rikan rompe las cuerdas, devolviendo la libre movilidad. Se retira de la sala diciendo la última palabra que quedará sellada.

—¿Sabes escribir cartas?

Mark abraza su cuerpo ahora libre, escuchando la pregunta tan rara.

—Creo que si.

—Entonces empieza a escribir, y déjala en la azotea. Nada más.

Asiente y sube a su habitación, no puede perder el tiempo para hacer el encuentro.

Una hoja de sus cuadernos es elegida para la invitación, escribiendo lo que considera adecuado para una carta:

“Rumia. Sorprendente será lo que te diré, ¡Conseguí la reunión con mi tía! Ahora…dice que te llegará. Que raro”

Unos borrones más y la carta está lista. Corre hacia su desolada azotea, dejando la carta como fue indicado. Se esconde bajo la escotilla que permite el acceso, esperando ver cómo será recogida.

Debo… esperar.

Una curiosidad tan desbordante, debe ser desviada para no irritar su mente. La escotilla es empujada al cierre, rematando su cabeza.

—¡Auch!

No importa que paso, debe observar que pasará a continuación. Abre nuevamente la escotilla, quedando sin palabras al no estar la carta, ya fue recogida.

—wow…

No pudo presenciar quien fue el mensajero, igual emocionado por esperar el encuentro entre 2 personas del mismo pensar, estimulando más la mente de Mark.

(En algún lugar de Loxus…)

La carta es llevada y soltada en el aire, con un rápido descenso hacia un grupo de edificios. El portal mecánico se abre en el cielo, siendo exitosa la entrega.